
Karl Knies reconoció en Smith que había un problema en su planteamiento de los sentimientos morales, ya que promovía por mucho la empatía en esta teoría y en La Riqueza promovía el absoluto egoísmo.
Apoya y reitera la importancia de la intervención del mercado, en contradicción con lo intuible con su metáfora de la mano invisible.