Según la extensión
Es lo primero a considerar en la valoración de la gravedad de una quemadura. De eso dependerá la derivación a un centro especializado. Las quemaduras moderadas y graves deben ser atendidas en un hospital.
Regla de los 9 de Wallace: es un método que se utiliza para calcular la extensión cutánea quemada en un paciente. Consiste en dividir la superficie del cuerpo en áreas equivalentes al 9% de la superficie corporal total queimada (SCTQ) o por múltiplos de 9.
Regla del 1 (regla de la palma de la mano): es un instrumento de valoración rápida para calcular el % de SCTQ. Se toma como referencia a palma de la mano del paciente (dedos juntos y extendidos), la superficie que se pude cubrir de esta manera es el 1% de SCTQ del paciente. Es útil para superficies pequeñas y como herramienta complementaria de la regla de Wallace.
Tabla de Land & Browder: en los niños van variando las proporciones del % de SCTQ de sus distintas zonas anatómicas durante su crecimiento, siendo la cabeza mucho mayor y los miembros mucho más pequeños
De una manera más práctica para valorar la extensión de una quemadura en los niños se asume que la extensión porcentual de la cabeza en menores de 10 años es 18% menos la edad y la de los miembros inferiores es 27% más la edad.
Clasificación de la extensión de la American Burn Asociation, adaptada

Localización
Según la localización de la quemadura, existen áreas del cuerpo denominadas como zonas neutras, y otras como zonas especiales.
Las zonas neutras son aquellas que tienen poco movimiento y en donde la retracción que sufre durante el proceso cicatrizal es menor y por lo tanto, la posibilidad de dejar secuelas funcionales se aleja.

Las zonas especiales, que son aquellas fundamentalmente estéticas y funcionales (cara, cuello, mamas en la mujer) o pliegues de flexión que tienen gran movilidad y capacidad de extensión (manos, codos, axila, hueco poplíteo, pies, entre otros) y aunque no son de compromiso vital, se consideran de suma gravedad.
Quemadura epidérmica (1º grado): la lesión afecta parcialmente a epidermis.
Quemadura dérmica superficial (2º grado superficial): la lesión afecta a todos los estratos epidérmicos, chegando hasta a dermis papilar. No afecta a la dermis reticular ni a la raíz de los folículos pilosebáceos.
Quedan islotes de células epiteliales en las crestas epidérmicas y en el interior de las glándulas y folículos para facilitar la reepitelización.
Subtopic
Quemadura Dérmica Profunda (2º grado profundo): la lesión afecta a todos los estratos epidérmicos, llegando hasta a dermis reticular. No afecta al tejido subcutáneo.
Sólo quedan viables algunas células epidérmicas que forman parte de las glándulas sudoríparas y de los folículos pilosebáceos. Las terminaciones sensitivas superficiales y están destruidas
Subtopic
Quemadura subdérmica (3º grado): destrucción completa de todo el espesor de la piel, afecta a tejido subdérmico y otras estructuras (fascia, músculo, tendón, vasos, periostio). Las terminaciones nerviosas están destruidas y los anejos cutáneos (folículos, glándulas, etc.)
Subtopic
Quemaduras térmicas
El organismo necesita cierta cantidad de calor para vivir, pero tanto el exceso como el defecto de temperatura puede generar lesiones en el cuerpo.
Calor
Se ha demostrado que a partir de 40º C la piel presenta alteraciones. A medida que la temperatura se eleva, disminuye la resistencia tisular. Si la temperatura alcanza 70º C, se produce destrucción del tejido epidérmico con sólo una ligera exposición de aproximadamente un minuto.
Estas quemaduras se originan por fuentes de calor que elevan la temperatura de la piel y de los tejidos subcutáneos. Tanto las llamas como los líquidos o gases a altas temperaturas pueden dañar el organismo.
Frío
Temperaturas extremadamente bajas afectan al organismo de tal manera que disminuyen la microcirculación, produciendo enrojecimiento, ampollas, necrosis de la piel y del tejido subcutáneo, e incluso pérdida irreversible de la zona dañada. En este artículo no se abordarán las lesiones por frío.
Quemaduras por radiación
La radiación a la que nos exponemos diariamente es la radiación solar y por ello la quemadura más frecuente es el eritema solar.
La quemadura solar se desarrolla en dos fases: la fase inicial comienza en el momento de la exposición o hasta media hora después; la segunda fase comienza entre las 2 y 5 horas después del baño de sol y puede durar hasta 4 días, que es cuando comienza la descamación de la piel.
Las cabinas de bronceado emiten principalmente radiación ultravioleta A (UVA) y una exposición excesiva a esta radiación también puede provocar quemaduras.
Quemaduras químicas
Existen muchas sustancias químicas capaces de producir quemadura, como los álcalis o ácidos fuertes, los fenoles, el gas mostaza o el fósforo. Dependiendo de la cantidad de producto y del tiempo de exposición, la quemadura tendrá mayor o menor gravedad
Quemaduras eléctricas
Estas quemaduras suelen afectar a la piel y a los tejidos subyacentes al punto de contacto con la corriente eléctrica, ya que es en esta zona donde se produce la mayor resistencia. Aunque la lesión eléctrica sea aparentemente leve, debe ser atendida por un especialista, ya que puede generar lesiones internas graves.