Los principales tipos de silogismo son:
Silogismo categórico, es aquel en que la premisa mayor afirma o niega. Esto quiere decir, A es parte de C, y B es parte de C, por ejemplo:
Todos los seres vivos respiran. Un animal es un ser vivo. Un animal respira.
Silogismo hipotético, también llamado condicional, aquel en que la premisa mayor presenta una alternativa, y la menor afirma o niega una de las alternativas, por ejemplo:
Si no hace la tarea, no saldrá bien en la materia. Si no sale bien en la materia, entonces no pasa de año. Por lo tanto, si no hace la tarea, no va a pasar de año.
Silogismo disyuntivo, se caracteriza porque no afirma que las premisas sean ciertas, sino únicamente una de ellas, pero no simultáneamente, por ejemplo:
Esta tarde visitaran a los tíos o primos. La visita no es a los tíos. Luego, la visita es a los primos.
De no tenerse en cuenta estas reglas, es posible incurrir en falacias o errores de razonamiento, que supondrían verdadera una conclusión falsa u obtenida mediante una deducción errónea (incluso si fuera verdadera).
Los más comunes de estos errores pueden ser:
Ambigüedades semánticas. Se produce cuando los términos de las premisas pueden ser interpretados de distinta forma, y no queda claro el sentido explícito desde el que partirá la deducción.
Paralogismos. Errores en la cadena deductiva, usualmente inadvertidos por su enunciante, ya que formalmente parecieran ser válidos, pero no lo son.
Sofismas. Falsos razonamientos intencionados, con fines manipuladores, que se disfrazan de razonamientos válidos cuando no lo son.
Ignorancias de sujeto. Cuando se parte de premisas débiles o que contienen errores o lagunas de información, suele incurrirse en falacias que afirman como verdadero lo imposible.
Generalizaciones. Ocurre cuando se extiende a un colectivo una conclusión particular, ignorando lo estipulado en las premisas.: