La lengua quechua está presente en toda la novela no ya solo en ciertos términos sino en frases enteras que son letras de canciones o poemas recitados por algunos de los personajes de esta obra.
Los ríos profundos de José María Arguedas, cosechó un gran éxito de crítica no solo en Perú, sino en el resto de Hispanoamérica. Esta novela destaca, más que por el uso de una técnica narrativa moderna (más bien es un relato costumbrista) por su extraordinario lirismo y por el retrato psicológico de Ernesto, el protagonista adolescente. La reflexión sobre la realidad social de los indios y su relación con el mundo occidental está presente en todo el relato y queda retratada de forma magistral.
La historia comienza con la llegada de Ernesto y su padre, un abogado itinerante, a la ciudad de Cuzco, donde visitan a un pariente adinerado al que le solicitan trabajo, sin ningún éxito. El pariente, a quien apodan El Viejo, es retratado como un ser mezquino que explota a las personas que trabajan en sus haciendas. En vista del fracaso, padre e hijo reemprenden su viaje en busca de trabajo y vagan por sucesivos pueblos en los que el padre encuentra trabajo a duras penas y pasan por algunas penurias.
Los ríos profundos no solo trata de proporcionar una visión crítica del conflicto social con los indígenas del Perú, sino que en cierto modo es una novela en la que se describe un viaje iniciático, el de Ernesto, que se ve abocado a madurar a pasos agigantados al enfrentarse a un mundo para el que no estaba preparado.
Los ríos profundos fue la tercera novela escrita por el escritor peruano José María Arguedas. El autor aborda en ella la temática indigenista, que comenzó a desarrollarse a finales del siglo XIX y tuvo especial relevancia sobre todo en la primera mitad del siglo XX.