Se llama selva, jungla o bosque lluvioso tropical a los bosques densos con gran diversidad biológica, vegetación de hoja ancha (tipo frondosa) y, por lo general, con dosel cerrado, sotobosque biodiverso y varios “pisos”, “estratos” o “niveles” de vegetación: desde árboles que pueden superar los 30 metros en los pisos altos hasta los musgos y helechos al ras del suelo, al cual difícilmente llega la luz solar (por este motivo también abundan los hongos), con abundancia de lianas y epífitas.
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En sentido estricto, no debería llamarse tropical, ya que en los trópicos lo que predomina no es la selva sino el desierto. Si se habla de clima tropical y vegetación tropical como de selva, se debe a la influencia del idioma inglés con el término ampliamente extendido de tropics.
El clima de la selva tropical lluviosa es tropical húmedo; el de la selva estacional o monzónica, monzónico; el de la selva seca, tropical seco. Con respecto a la temperatura, en la selva tropical oscila entre los 27 °C y los 29 °C, mientras que la subtropical y la montana tienen medias de 22 °C y 18 °C, respectivamente.
Los suelos tienen una profundidad moderada y su acidez resulta contraproducente para la agricultura, analizados desde el punto de vista de las zonas templadas. Por otro lado, las especies propias de las selvas no ven ningún inconveniente en desarrollarse; algunas de ellas se han adaptado para no necesitar de ningún tipo de tierra en particular.