Problemas centrales de campesinos y obreros a finales del Porfiriato.
La mayoría de la población no poseía una parcela para sembrar, ni podía trabajar de forma independiente por la falta de recursos; al no tener otra opción para sobrevivir, trabajaban como obreros en las fábricas o como peones en las haciendas
Tanto en el campo como en las fábricas, la jornada de los obreros y peones era de 12 a 15 horas diarias y recibían un salario que no alcanzaba para cubrir sus necesidades básicas.
Vendían a costos muy altos los alimentos básicos; esta forma de pago los obligaba a solicitar préstamos por adelantado, que muchas veces los endeudaban de por vida; en las haciendas frecuentemente eran maltratados con golpes y castigos.
Esta explotación era posible porque no existían leyes que protegieran a los trabajadores. Los mejores puestos eran para los extranjeros, dejando de lado a los trabajadores mexicanos.