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D3-L1 El círculo de conversación como estrategia didáctica: una experiencia para reflexionar y aplicar en educación superior.

El círculo de conversación como estrategia didáctica
Principios del círculo de conversación en la planificación didáctica
El “Círculo” no actúa de manera mágica; más bien proporciona un foro –con un marco filosófico y una estructura– en el cual es altamente probable que ocurra un cambio profundo. La estrategia propuesta del círculo de conversación se fundamenta en el trabajo de investigación y experiencia de Pranis, Stuart y Wedge (2003) y en el estudio de la Comisión Nacional para el Mejoramiento de la Justicia, desde donde se ha promovido, en Costa Rica, la formación y utilización de los “círculos” en diferentes contextos educativos, de grupos comunitarios, de gobiernos locales y del sector corporativo (Bernal y Castillo, 2006). Por lo que el propósito de utilizar el circulo de conversación como estrategia didáctica está orientado a estimular la reflexión personal y colectiva, mediante actividades en las que las personas que participan puedan hablar y ser escuchadas. Y, en este sentido, es importante destacar que no pretenden conducir a las personas participantes al logro de un objetivo determinado, buscan únicamente que las personas participantes aprendan de los otros y mejoren sus relaciones sociales.

Aproximaciones a la fundamentación metodológica de los círculos de conversación
*Primero, como estrategia de indagación e investigación, porque al hablarnos los unos con los otros, sin pretensiones explícitas de dirección o interpretación, emerge el mundo en su objetividad-subjetividad, suscitándose la interacción emancipadora del discurso (Gadamer, 2004). *Segundo, como estrategia de argumentación porque si consideramos “La conversación y su desarrollo como un todo, la serie de ideas entrelazadas y la manera en que éstas van avanzando en constante interdependencia” (Elias, 1990, p. 40), podemos advertir que se trata de un fenómeno en el que las ideas de uno u otro interlocutor pueden variar y producir consensos o divergencias y líneas de apertura de significados y sentidos.

La planificación didáctica del círculo e conversación partió de la consideración de los siguientes principios básicos, comunes a todo círculo de conversación, independientemente de las razones que lo motivan:
La participación es voluntaria y debe ser motivada por las personas acompañantes, de acuerdo con los intereses, necesidades y diferencias de los sujetos participantes.
· Las diferencias singulares de los sujetos participantes se valoran y no son ocultadas o minimizadas; por el contrario, son reconocidas como expresión de la riqueza de la diversidad existente en todo grupo humano.
· Las personas se sientan en círculo, equidistantes del punto central, por lo que la ubicación espacial remite a una relación cara a cara, en igualdad, sin jerarquías. Consideración que rompe con las estructuras tradicionales de disposición de poder y conocimiento, desplazando el poder y el conocimiento a otros puntos y a otras personas.
· Plantea un reto a las personas participantes: poder llegar a ser, es decir, trasladar las habilidades y actitudes que se practican en el “Círculo” a la vida cotidiana, como instrumento para promover una cultura de diálogo, de reflexión y democracia.
Invitan al trato respetuoso y a la búsqueda de consensos, con el propósito de lograr nuevas formas de trabajo y convivencia (Martínez, 2010).

Elementos estructurales del círculo de conversación

A continuación se conceptualizan los elementos estructurales del círculo de conversación considerados en la planificación didáctica:


Valores: Las personas que participan en el círculo de conversación nombran, definen y consensúan valores que consideran importantes en su vida, y que operan como referentes normativos del comportamiento y de la reflexión en la realización de las actividades.
Ceremonias de apertura y de cierre: Preparan a las personas participantes del círculo de conversación para iniciar un proceso de formación cualitativamente distinto, mediante actividades, lecturas y reflexiones que invitan a estar presente, a serenarse, a abrirse a nuevas posibilidades de interpretación, comprensión y aprendizaje.
Piezas del diálogo: Objetos que otorgan el derecho de hablar y de ser escuchadas a las personas participantes del “Círculo de conversación”; circulan de mano en mano propiciando el aprendizaje de la escucha y del silencio respetuoso. Las rondas con las piezas del diálogo permiten profundizar sobre teorías y prácticas y llegar a consensos, conduciendo a construcciones socializadas de conocimientos, habilidades y actitudes.
Acompañantes: Personas que cuidan y acompañan el ambiente del “Círculo de conversación”, se encargan de planificar, ejecutar, sintetizar, analizar y evaluar el proceso de formación. La participación de las personas acompañantes es importante, pero no tienen un rol de control; su tarea más significativa es cuidar el ambiente a lo interno del “Círculo”, para que se cuente con un ambiente grupal seguro para el diálogo.
Consenso: Se llega mediante la experiencia en la que las personas participantes interpretan y comprenden los argumentos y posiciones de los otros, como visiones que no son antagonistas y como parte de una relación de intercambio y de construcción colectiva (Martínez, 2010).

Etapas del círculo de conversaciónLa planificación didáctica de los círculos de conversación requiere considerar las siguientes etapas:
Discernimiento: En esta etapa se determina la aplicabilidad del círculo de conversación. Es decir, se decide si la estrategia es adecuada para la población y el tema que se va a abordar. En esta etapa de investigación se recoge información sobre el tema, las características, intereses y necesidades de las personas, y se definen posibles objetivos para el desarrollo de la clase.
Preparación: Comprende la preparación e información a las personas con las cuales se realizará el círculo. Así como la preparación de los aspectos logísticos como: hora, lugar, refrigerio, actividades a desarrollar y piezas de diálogo que se van a utilizar.
Realización: La realización se desarrolla también en cuatro fases que comprenden: crear confianza, construir relaciones, trabajar el tema y profundizar en las reflexiones. Seguimiento: Esta etapa se realiza con el propósito de promover cambios y mejoras al proceso formativo y con el propósito de recoger la esencia de la experiencia que se puede compartir como saber construido socialmente (Martínez, 2010).

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