


El amor todo lo puede, todo lo mueve. Profesionales con consciencia integral, espíritu de servicio y un gran corazón; entregados plenamente a educar, que no dejan nada para sí mismos
Cuando un profesor o profesora “se ve que le gusta enseñar, se le nota en el rostro y en sus palabras”. Un sentimiento de amor vehemente, una fuerza interna que le o la mueve siempre a actuar.
a
Docentes que saben con claridad y precisión sus obligaciones como profesional de la docencia.
Traducido en “no tirar la toalla”, no desistir, no conformarse ni quedarse con “los brazos cruzados”.
Saber esperar, escuchar, estar disponible, dar tiempo, revisar sin prisa, donde equivocarse está permitido.
