
Las células ciliadas del oído son transductores muy sensibles claves para la capacidad auditiva. Estas células receptoras neurosensoriales se encuentran en el órgano de Corti y se dividen en dos tipos: células ciliadas internas y externas. Ellas son las encargadas de la detección del sonido en el oído interno.
Los oídos captan y perciben energía en forma de sonido. La piel es sensible a la energía que llega al cuerpo mediante la temperatura, la presión y el contacto. Las reacciones químicas que se producen en la lengua y en la nariz provocan a su vez reacciones eléctricas que finalmente se traducen en gusto y olfato.

Las células receptoras del tacto, que son un tipo de neuronas ubicadas en la médula espinal, son responsables de transmitir la información de todo el organismo al sistema nervioso central, que pone en marcha el sentido del tacto.
El tacto es el encargado de la percepción de los estímulos que incluyen el contacto y la presión, la temperatura y el de dolor. ... Los corpúsculos de Ruffini perciben los cambios de temperatura relacionados con el calor (nuestra temperatura normal oscila entre los 36 y los 37 grados).
Se han identificado al menos 13 posibles receptores distintos en las células gustativas (receptores de sodio, de potasio, de cloruro, de adenosina, de inosina, de sabor dulce, de sabor amargo, de glutamato y de hidrogeniones).
El gusto actúa por contacto de sustancias químicas solubles con la lengua. El ser humano es capaz de percibir un abanico amplio de sabores como respuesta a la combinación de varios estímulos, entre ellos textura, temperatura, olor y gusto.
Las células receptoras son los conos y los bastones. Los conos se relacionan con la visión en colores, la visión diurna, y los bastones con la visión nocturna. Existen más de 100 millones de bastones en el ojo humano, y cerca de 4 millones de conos.
El estimulo de la vista es la luz, el estímulo de el olfato son los olores, el estimulo del gusto es el sabor, y el estimulo del tacto es la materia.

El olfato depende de neuronas olfativas que son células bipolares que reciben estímulos de naturaleza química (odógenos) por el extremo donde presentan cilios olfativos. Por el otro extremo nace un axón amielínico que se dirige al sistema nervioso central.
El sentido del olfato al igual que el del gusto pertenece a los llamados sentidos químicos ya que sus receptores, denominados quimiorreceptores, son estimulados por las sustancias químicas presentes en el aire (odorantes o moléculas odoríferas) y las moléculas presentes en los alimentos (moléculas gustativas)